Dicen que, cuando llega la Navidad y las primeras luces comienzan a encenderse, ocurre algo que muy pocos conocen.
Muy arriba, por encima de las calles y de las ventanas iluminadas, existe un lugar escondido entre tejados y chimeneas.
Un lugar al que solo los niños saben llegar.
El lugar donde nacen los deseos.
Cuenta la historia que, si consigues llegar hasta allí en una noche de Navidad, puedes pedir un deseo.
Pero no sirve cualquier sitio.
Hay que subir muy alto. Atravesar tejados, pasar junto a viejas chimeneas y seguir el camino de las pequeñas luces que brillan en la oscuridad.